La mayoría de nosotros vivimos la mayor parte de nuestra vida haciendo cosas bastante cotidianas. Puede que vivamos algunos momentos clave y decisivos en la vida. Pero la mayoría de los días no nos casamos, no nos sale positivo en la prueba de embarazo ni logramos un gran avance en nuestro campo. La mayoría de los días vamos al trabajo, estudiamos, cuidamos a nuestros hijos, trabajamos, lavamos los platos, cortamos el césped o pagamos las facturas. ¿Esas actividades cuentan a los ojos de Dios? ¿Le importan las cosas cotidianas? Recientemente, mientras veía una película sobre el primer hombre en la Luna, me llamó la atención que las actividades sencillas y cotidianas en la Tierra cobran mayor importancia en el espacio. Comer es algo cotidiano en la Tierra; en gravedad cero, donde la comida flota, es toda una aventura. Caminar en la Tierra es algo olvidable; dar un paso en la superficie lunar es inmortal. Si encuentras un tornillo tirado por tu casa, no es gran cosa; si encuentras uno fl...